El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene los ojos puestos en la Ley de Enemigos Extranjeros, una norma creada en 1798 (siglo XVIII) y en época de guerra, es decir, que tiene 227 años de antigüedad.
Esta iniciativa establece que, si alguien está procesado y se comete un nuevo delito se proceda a la detención, al modificarse el concepto de reincidencia por reiterancia para terminar con la denominada "puerta giratoria"